miércoles, 16 de marzo de 2016

Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo

Título: Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo
Autor: Benjamin Alire Saenz
Título en inglés: Aristotle and Dante discover the secrets of the Universe.
Editorial: Planeta.
Páginas: 328.

Sinopsis:
Aristóteles es introvertido y tímido. Dante es transparente y expresivo. Por motivos que parecen escapar a toda razón, estos dos chicos de diecisiete años se encuentran y construyen una amistad entrañable que les permitirá redefinir el mundo del otro y aprender a creer en ellos mismos para descubrir los secretos del universo. 


"Apuesto a que a veces podías encontrar todos los misterios del universo en la mano de alguien"

Personajes:
La vida es por si sola complicada… y lo es más o eso parece, cuando uno es un adolescente y es aún más complicada cuando uno es diferente. Aristóteles y Dante son dos chicos que no entran en el concepto de “normalidad”, ya sea por su forma de ver la vida o porque se sienten atraídos por personas de su mismo sexo. Pero esto no lo saben, así que su amistad se basa en un sentimiento básico para que toda relación afectiva se desenvuelva: la confianza.

Aristóteles es el escucha y consejero de Dante, quien a su vez lo es de Aristóteles. El primero tiene problemas en cuanto al papel que ocupa en su familia y un secreto del pasado que tiene que ver con su hermano; Dante, si bien su familia es más equilibrada, tiene un problema serio, el problema de no identificarse como “estadounidense” ni como “mexicano”.

Opinión:
Como pueden ver, la historia de esta novela juvenil tiene un trasfondo más complicado de lo que se podría pensar, pero la cosa no termina ahí, pues como bien dice el título, descubren los secretos del universo, de sus universos propios y claro que uno de esos secretos es el del amor, pero ¿cómo darse cuenta de que uno ama a quien ama? Y no sólo eso, uno de nuestros protagonistas ya tiene claro que ama al otro, pero ¿cómo buscar el amor en alguien que no tiene claro si quiere amar?

La vida sigue y con ello el tiempo, un tiempo que si no se aprovecha, desgasta lo que hay, llenando los vacíos de lo que pudo ser. ¿Aristóteles y Dante podrán descubrir los secretos de ese universo llamado “amor”? ¿Les gustará lo que van a encontrar?

Si me preguntan si creo en el amor y todas esas cursilerías debo responder que sí, pero siempre acoto mi respuesta diciendo que me parece ridículo creer en ello… ¿contradictorio por mi parte? Si, lo soy, pero no me importa, es un dilema que vive en mí y no me causa mayor problema, creo. ¿A qué viene todo esto? A que yo fui el primero en correr a mi librería de confianza a comprar este libro, y mientas lo hacía una voz interna me decía “te vas a arrepentir, no te va a gustar”. Además súmenle que como el joven gay –todavía puberto- que soy, pues tenía cierto escepticismo sobre si el autor podría retratar lo que es el amor homosexual y más en esa etapa de la vida, porque si el amor heterosexual es complicado, el gay lo es diez veces más.

Así que me senté, comencé a leerlo… y como seguramente lo están pensando, lo termine al siguiente día, lo devoré. Me identifique de inmediato con Dante, pero entendí varios de los dilemas de Aristóteles, y lo que más me gustó fue el cómo se desenvolvían ellos dos, pues no parecía artificial. Aceptémoslo, varios autores de novelas juveniles creen que ser adolescente es ser un completo imbécil caprichoso, y en muchos casos es así, pero créanme, y se los digo de primera mano, cuando uno tiene un dilema sobre si el amar a alguien de tu mismo sexo está bien o mal, uno deja de lado los caprichos.

Y eso es lo que logró Alire, el autor, cuando leía sobre Aristóteles y de Dante, realmente sentía que eran dos adolescentes atormentados y confusos, y eso convirtió al libro en algo especial para mí. Pero bueno, hablemos de lo que estuve deseando desde el primer tercio del libro, el final. Seguramente debo decirles que esto está lleno de SPOILERS, pero confió en que a estas alturas ya leyeron el libro y sino… pues no dejes de leer, los SPOILERS no son lo peor del mundo.


"El sol de verano no estaba hecho para chicos como yo. Los chicos como yo pertenencia en la lluvia"


¡El final! ¡Ah, qué cosa! No hay nada que ame más que los finales felices, sí, sí, de esos final de película de princesas y de telenovelas mexicanas. Amo esos finales, y este libro tiene un final feliz, por lo que para mí la historia es redonda, satisfactoriamente redonda. Sí, al final, y tras un breve momento dramático que me tuvo con el “Yisus en la boca”, Aristóteles acepta y se hace responsable de lo que siente por Dante y decide apostarlo todo, obvio que Dante lo acepta y si… ¡besos gay! No hay nada más bello que los besos, sino me creen pregúntenle a las miles de chicas que ya leyeron el libro.

El final es redondo por sí nos da el final que deseamos, un final lleno de amor y de aceptación, pero sobre todo porque no nos vende un final de “y vivieron felices para siempre”, después de todo son adolescente y seguramente van a conocer a otros chicos en sus vida.

Buen libro, buena historia, bien escrita, bien lograda, con buenos personajes y basada en el sentimiento más hermoso que existe, el amor.


Puntuación: 5/5

Nota: nunca soy objetivo, no soy neutral, no tengo porqué serlo, así que si… seguramente mi calificación está sesgada por ser un adolescente gay muy feliz que amo con locura la historia. Léanlo, háganse su opinión y si quieren me la comparten.

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